Un paréntesis encantador, abierto a todas y todos
Enclavado en plena naturaleza, en la frontera entre Corrèze, Lot y Cantal, nuestro señorío del siglo XVIII es un refugio de paz donde el tiempo parece detenerse.
Fieles a nuestro espíritu de hospitalidad y convivencia, hemos concebido esta casa como un lugar auténtico, acogedor y lleno de respeto. Aquí, la diversidad es una riqueza y todas las personas son bienvenidas tal y como son.
La libertad de cada uno florece gracias al respeto por la de los demás. La tranquilidad, la atención y el espíritu de la casa se basan en la consideración mutua entre todos nuestros huéspedes. Ven a compartir momentos sencillos, a recargar energías con total serenidad y a sentirte como en casa.





















